El ejemplo más típico en sueños lo constituye la alianza matrimonial, que simboliza la voluntaria supeditación y unión con el cónyuge y que al intercambiarse en el acto del matrimonio implica la mutua supeditación del uno al otro, con lo que a la vez se es esclavo y señor de la pareja, además de simbolizar la mutua protección que debe de existir en todo matrimonio.
Por el contrario, perder un anillo augura disputas o discusiones con quien nos lo dio; y poner un anillo a otra persona o verselo puesto revela nuestro deseo de ejercer sobre la misma algún tipo de dominio, ya sea efectivo, espiritual o simplemente material.