El sueño con forma de demonio es algo muy habitual, normalmente este coge forma de mujer, la tentación de sus armas seductoras tienden a darle formas demoniacas, pero propiamente dicho, eso solo es en la interpretación de un sueño.
También puede tratarse del diablo aterrador que nos revela que todavía seguimos atados a temores infantiles, a complejos de culpabilidad que indican que hemos crecido en años pero no en conocimiento real y humano; el diablo tentador en forma de mujer, cuya presencia en sueños refleja desconfianza en uno mismo y temor ante las propias debilidades; el diablo conciliador y amistoso, que revela nuestra tendencia o nuestro deseo de disminuir la culpabilidad de nuestras faltas.
Podemos decir que el demonio en nuestros sueños es un reflejo distorsionado de nuestra conciencia que nos acusa de alguna falta, real o imaginaria, que nos roe por dentro y pugna para aflorar a la conciencia.