Hasta cierto punto la lengua es como una llama, ya que posee su misma forma y mobilidad. Como instrumento de la palabra su poder es ilimitado; crea o aniquila, destruye o purifica, es justa o perversa, veraz o embustera; pero en los sueños las malas acepciones son las que siempre predominan.
Así, soñarnos con la lengua larga o gruesa es indicio de hablar demasiado y sin control; que nos tiren de la lengua, afrentas e indiscreciones; mordernos la lengua aconseja más prudencia en el hablar; esforzarnos en hablar sin conseguirlo, timidez; verse con la lengua cortada, impotencia, a veces incluso sexual; ver lenguas de animales, comadreos y murmuraciones.