Son sueños bastante frecuentes, se representa una acción, una trama, que en muchas ocasiones sintoniza con nuestras vivencias personales y luego, en el sueño, revivimos esta parte de la obra visualizada con la que nos sentimos identificados; en cierto modo aprovechamos un argumento externo para actualizar en la consciencia un problema propio.
Otras veces utilizamos el escenario para actualizar en una representación problemas que subyacen en nuestro interior, y hacerlo en una forma menos directa para nosotros mismos.
El resultado es la obra a representar en personajes desconocidos nuestros propios sueños, inquietudes y problemas que nos surgen en la vida real, el final de la obra revelará la forma en la que podemos solucionarlos.