La imagen del toro es el instinto procreador que canalizado y dominado por el espíritu es fuente de vida y creatividad, pero que cuando se reprime y acumula irresponsablemente puede estallar violento e irresistible, del mismo modo que si se convierte en la única finalidad de la vida de su derroche indiscriminado causa también la aniquilación de la propia personalidad.
Por ello, si ver a un toro majestuoso y desafiante puede ser un sueño favorable que atestigua una pujante energía creadora, cuando el toro nos persigue dispuesto a destrozarnos es que en nuestro interior los instintos primitivos están a punto de estallar, lo que siempre presagia una lucha muy difícil si no queremos sucumbir a ellos y cargar con las consecuencias.