Aunque en el fondo se trate de animales inofensivos, tanto las ranas como los sapos, son un símbolo de lo repugnante y molesto, tanto por su aspecto, que puede resultar desagradable para mucha gente, como por la fría viscosidad de su tacto.
El símbolo de la rana se deriva de su incesante croar, que si al oírlo un instante puede ser agradable, verse obligado a escucharlo continuamente llega a ser de lo más molesto. Es por ello que soñar con sapos suele interpretarse como el presagio de una vecindad inoportuna y desagradable que deberemos soportar sin poder hacer nada para evitarla, especialmente si se las oye croar, en cuyo caso a dicho presagio de añade el peligro de habladurías y murmuraciones.