Cuando en sueños miramos fijamente a los ojos de quien tenemos delante, revela el temor a dejar traslucir algo que deseamos mantener oculto; del mismo modo que sentirnos mirados con insistencia, pero sin ver los ojos que nos miran, suele denotar complejos de culpabilidad.
Si nos soñamos ciegos o con los ojos vendados y sin poder ver es un indicio de un miedo ilógico a ser engañados o perseguidos o también puede revelar nuestra impotencia ante las circunstancias de la vida real.
Finalmente ver nuestros ojos de distinto color o verlos maquillados transmite la seguridad sobre nuestro físico, el deseo de una vida sexual activa, el reconocimiento al culto del cuerpo.